postheadericon Amores minúsculos - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

NACHO
JAIME
EVA
LAURA
CARLOS 
DAVID


INTRODUCCIÓN

Amores Minúsculos podría tener muchas puestas en escena pero a la que hace referencia este libreto es una apuesta muy sencilla que quiere trasladar la esencia de un cómic al teatro desde lo principal; las emociones.

Los actores fuera de foco, en «situación de espera» se convierten en improvisados espectadores de las escenas de sus compañeros: reaccionando y disfrutando de la obra, como si fuera la primera vez que la ven.

El mobiliario hace las veces de escenografía y permanece siempre en escena potenciado con la iluminación, representando las diferentes «viñetas» donde transcurre la historia. De este modo, nos encontramos a mano izquierda del escenario un sofá y una burra perchero donde acuden los actores cuando están fuera de foco a coger la ropa para cambiarse. Al lado derecho al fondo tenemos la cama que hace a la vez de cuarto de JAIME y de LAURA. El resto del mobiliario: cuatro sillas, dos banquetas, una mesa, una butaca y otra burra perchero permanecen en los laterales fuera de foco y tienen una doble finalidad. Por un lado, se usan para representar diferentes escenas en el centro del escenario, y por el otro son usadas por los actores fuera de escena, apoyo o butacas improvisadas en lo que hemos denominado «situación de espera».

Una puesta en escena que desde la sencillez aporta calidez, conectando a los personajes entre sí y con sus emociones, haciendo que las viñetas del cómic cobren vida sobre el escenario.


ACTO I
Escena I. Nacho

Se ilumina el escenario y aparecen todos los personajes en sus respectivas posiciones. NACHO de pie en el fondo; JAIME sentado en la lavandería; LAURA en el sofá; EVA en la cama; CARLOS en la banqueta y DAVID en la butaca.

NACHO
(Va hacia el proscenio dirigiéndose al público.) ¡Hola! (Espera respuesta del público.) ¿Hola? Me presento, soy Ignacio Muñoz, conocido por todos como Nacho. Tengo 27 años y soy una persona bastante normal. No tengo superpoderes ni una gran fortuna. Tampoco he salido nunca con la hija de un famoso. Ni con la hija de un famoso ni con la hija de nadie. Soy gay. Y alto, moreno, despistado y con bastante sentido del humor.
Me vine del pueblo a la gran ciudad a probar suerte en el mundo de la ilustración, pero la cosa no me está siendo nada fácil, es la última mona de las artes. Desde que llegue aquí, vivo en el mismo piso compartido. Lo comparto con Jaime que, aunque os parezca sorprendente, ¡es escritor de novela! (Riendo.) ¡Vaya dos! Los ratos que vamos a echar juntos en la cola del paro. A pesar de que Jaime es mucho más tranquilo que yo, nos compaginamos bien juntos. Y por cierto, es hetero, para que luego digan que los gays solo nos relacionamos entre nosotros. Tengo una gran capacidad para liarla en cuestión de minutos. Siempre estoy rodeado de amigos e intento pasar el mayor tiempo posible con ellos. La vida sin amigos no sería vida… aunque intento controlarme soy de los que se dejan llevar bastante: una cañita en una terraza lleva a un gin tonic en un garito, y cinco copas en un garito llevan a diez chupitos en un after, eso es así. Como tío no tengo problemas en tener sexo de forma habitual. Al igual que con el salir, intento controlarme un poco aunque no siempre lo consigo. Mi ideal es quedar para tomar un café, ir a ver una peli de Sandra Bullock, pasear de la mano por el parque y darnos el primer beso furtivo… Pero lo más normal es que acabe borracho perdido en un apartamento del extrarradio con alguien que he conocido a altas horas de la madrugada. Creo en el «Gran Amor», pero sinceramente no creo que esté hecho para todos los mortales. Personalmente tengo más fe en una sucesión de amores pequeños, medianos y grandotes que te siguen a lo largo de tu vida, en una serie de olas de tamaños y poder variable, que en un mega tsunami devastador.

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