postheadericon El crédito - fragmento

PERSONAJES

DIRECTOR
ANTONIO


I
DIRECTOR
A ver… Lo siento, pero las cosas funcionan así. Los de arriba repasan con lupa cada crédito que tramitamos y, en su caso, lo lamento, pero no cumple los requisitos mínimos de garantía. Puede intentarlo en otra entidad pero, para serle sincero, sin bienes ni avalistas solventes, veo difícil que se lo concedan.
 
ANTONIO
Difícil pero no imposible.
 
DIRECTOR
Nnnno, imposible, no. Pero está solicitando una cantidad considerable y las garantías que ofrece no cubren el riesgo. Bien, en realidad, no nos engañemos, usted no ofrece nada que pueda llamarse «garantía». Esto de los préstamos es sumar dos y dos. Me sorprendería que alguna entidad seria le concediera una petición tan… así. Quizás sería distinto si usted pidiera el crédito a un… a alguien, como decirlo… Fuera del sistema.
 
ANTONIO
Prestamistas.
DIRECTOR
Yo no se lo aconsejo de ningún modo.
 
ANTONIO
Ni yo lo haría. Esta gente te chupa la sangre.
 
DIRECTOR
Le doy la razón.
 
ANTONIO
Pero me estaba preguntando… Si usted hiciera… una especie de… recomendación. Si dijera a estos de arriba que confía personalmente en este cliente, en mí, y que a pesar de no reunir todas las garantías tiene la certeza de que el banco no corre ningún riesgo, que está seguro que devolveré el dinero porque soy un buen cliente, trabajador, buena persona, etcétera… En este supuesto, si usted les dijera esto, a lo mejor, cuando sacaran las lupas que tienen para revisar los créditos, quizás tratarían el asunto con un poco más de cariño.
 
DIRECTOR
Ya… Pero el problema… El problema que tenemos, porque hay un problema, intento hacérselo entender desde hace rato, el problema es que yo no puedo hacer esta recomendación en base a nada. No puedo decirles que usted es un buen cliente porque usted no es cliente de esta sucursal. Es la segunda vez que le veo en mi vida. No puedo confiar en usted ni recomendarlo porque yo no sé nada de usted, no le conozco de nada.
 
ANTONIO
Pero hay cosas que saltan a la vista. Utilice su intuición.
 
DIRECTOR
No, yo no tengo de eso.
ANTONIO
Seguro que sí, aunque sea un poquito.
 
DIRECTOR
No. No tengo intuición ni la quiero para nada.
 
ANTONIO
Bien, pero ya se ve que yo no soy un…
 
DIRECTOR
No. Aquí no se ve nada. Aquí no utilizamos este tipo de visión intuitiva. Aquí trabajamos con datos, con cifras, con documentación. Y aunque tuviéramos confianza en usted, aunque no fuera un completo desconocido para esta oficina, tampoco… Escúcheme, los créditos necesitan garantías. Ya se lo he dicho. Es así de sencillo.
 
ANTONIO
Tiene mi palabra. Esa es mi garantía.
 
DIRECTOR
Tengo su palabra… Vamos a ver… No quiero quitarle valor a su palabra. Tiene valor. Mucho o poco, pero tiene valor. Al final, ya lo sabemos, llega un punto en la vida en que a un hombre lo único que le queda es su palabra. Y usted está en este punto, precisamente. La lástima es que la palabra, siendo un valor, no lo niego, no es un valor que pueda cuantificarse en euros. Y aquí, lo que se maneja, son euros. Somos un banco. Movemos euros de aquí para allá. Usted necesita euros, pues al otro lado de la balanza tiene que poner algo que también se pueda expresar en euros. Ese es nuestro lenguaje. Euros por euros.
 
ANTONIO
Pero ya se lo he explicado. Es una urgencia. Por una sola vez, haga un ejercicio de confianza.
DIRECTOR
No. Yo los ejercicios, en el gimnasio. Aquí, no me dejan. Aquí tengo que cumplir una normativa. ¿Sabe qué es una normativa?
 
ANTONIO
Sí, sí. Vaya, supongo.
 
DIRECTOR
No puedo hacer excepciones.
 
ANTONIO
¿Está seguro? ¿Ni una pequeñita, para un caso de fuerza mayor?
 
DIRECTOR
Vamos a ver… Se lo diré de otra forma: aunque le conociera de toda la vida, aunque fuera mi propio hermano y de este dinero dependiera su salud, su felicidad eterna, su vida incluso, no podría ayudarle porque no cumple los requisitos para que se le pueda conceder este crédito. Ni este ni ninguno. Punto y final.