postheadericon El umbral - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE
HALIL: 40-45 años
FERIDE: 40-45 años, esposa de Halil
KEREM: 19-20 años, su hijo
IPEK: 17-18 años, su hija
MISTIK: 14-15 años, su hijo
MUSA: 65-70 años, padre de Halil
ELIF: 65-70 años, madre de Halil
DURMUSH: 40-45 años, un hombre de la misma aldea que Halil y su familia
MEHPARE: 40-45 años, vecina de Halil y su familia
SEVIL: 20-21 años, hija de Mehpare

Breve descripción de los personajes

HALIL: Ronda los 45 años. Fue cazador, ahora es comerciante. Es un hombre fuerte y luchador. Se vuelca en sus responsabilidades. Lleva la carga de toda la familia sobre sus hombros. Reprime sus sentimientos con el fin de tomar decisiones racionales en beneficio de la familia. Quiere dejar atrás la vida rural y adaptarse a la vida en la ciudad. Aunque se encuentra en el umbral, desea sobrevivir en la ciudad. Está decidido a luchar para conseguirlo.

FERIDE: Ronda los 45 años, es la esposa de Halil, una mujer compasiva que desea cubrir con sus alas a toda la familia, como una madre pájaro. Es delicada, paciente y sentimental; si bien, contraria a rendirse. Su principal objetivo es mantener a la familia unida. Le preocupa el futuro. Reacciona de forma emocional ante las decisiones racionales de su marido. Hace todo lo posible por adaptarse a la vida en la ciudad. Está en el umbral, pero se esfuerza mucho por acostumbrarse a su nueva vida. Se enfrenta a una menopausia temprana y, en este sentido, también se encuentra en el umbral.

KEREM: 19-20 años, su hijo. Estudiante de primer curso en la Facultad de Medicina. Un joven listo y ambicioso, aunque inexperto y afectivo. Y también rebelde. Se siente abatido cuando tiene que dejar los estudios por falta de dinero, pero no abandona la lucha. En un primer momento es incapaz de cruzar el umbral, pero luego toma impulso e intenta saltar de nuevo.

IPEK: 17-18 años, su hija. Se encuentra en el umbral que separa la niñez de la edad adulta. Es una muchacha ingenua y delicada. Como los árboles que florecen al comienzo de la primavera, sus flores se echan a perder a causa del granizo y la tormenta. Es sensible a todo y todos cuantos la rodean. Se ilusiona y se decepciona con mucha rapidez. Ipek es el personaje más indeciso y el que peor sobrelleva la vida en el umbral, además de ser la única figura trágica de la obra. Su suicidio no es solo fruto de su debilidad psicológica, también supone una rebelión: una decisión reflexiva. Si el mundo es así, ella elige conscientemente no vivir en él. Es uno de los personajes más influyentes, ya que el público tiende a empatizar y a identificarse con ella.

MISTIK: 14-15 años; si bien, su conducta y su comportamiento son propios de un niño más pequeño. Sufre retraso mental por causas desconocidas. No consigue adaptarse al nuevo entorno y, en este sentido, actúa como figura metafórica de toda la familia. Le atropella un coche mientras monta en bicicleta. Es una de las víctimas que la familia sacrifica para cruzar el umbral. Permanece siendo un niño para siempre, como si se resistiera a crecer.

MUSA: 65-70 años, padre de Halil. Solía ser el hombre valiente de las montañas, pero ahora se siente encarcelado. Camina hacia el umbral con reticencia y actúa como si estuviera deseoso de cruzarlo, pero da la vuelta de improviso. Añora el pasado. Pertenece al sistema feudal que está a punto de extinguirse. Es consciente de que se encuentra en el umbral entre este mundo y el Otro. Halil quiere regresar a la aldea y prepararse allí para la muerte.

ELIF: 65-70 años, madre de Halil. Solía ser una mujer atractiva, aunque ahora se siente inútil. No quiere depender de la ayuda de su nuera ni de sus nietos. A pesar de su edad, aún se atreve a ponerse a prueba. Comparte los sentimientos y anhelos de su marido, Musa; también quiere volver a la aldea, es una idea que le entusiasma.

Cada miembro de la familia se enfrenta a sus propios umbrales. Si bien cada uno de ellos puede ser considerado de forma individual, también es posible contemplar a la familia como una sola persona: un ser que pierde sus órganos vitales, es herido y, aún así, logra sobrevivir. No da marcha atrás, sino que se encamina hacia el futuro.

DURMUSH: 40-45 años. Representa a la aldea, en tanto que lleva a la ciudad el aire y el aroma de allí. Mientras Halil vuelve su rostro hacia el futuro, Durmush sigue estancado en la vida de la aldea. Cumple funciones técnicas, como servir de mensajero.

MEHPARE: 40-45 años, vecina de Halil y de su familia. De educación rural aunque, en cierto modo, se ha adaptado a la vida urbana. No es una persona moderna estrictamente hablando, está en un punto intermedio. Ha adoptado un modo de vida arabesco. Tiene una personalidad opuesta a la Feride: si Feride es sensible e ingenua, Mehpare es desenfadada, hipócrita y chismosa.

SEVIL: 20-21 años, hija de Mehpare. No es muy culta. Emplea su limitada inteligencia con astucia y en beneficio propio. Tiene una personalidad opuesta a la de Ipek. No es ni una ciudadana moderna ni una joven aldeana ingenua. Vive imitando a los demás. Aparenta estar dispuesta a todo, aunque suele actuar de un modo muy conservador. No asume riesgos y mira siempre por sus propios intereses.


ACTO I
Escena I

Mientras la escena se ilumina, canta una perdiz. Ruido de coches y cláxones a lo lejos. El salón de la casa de una familia modesta. A la derecha, las puertas que conducen al vestíbulo y a la cocina; y, a la izquierda, a la habitación y al cuarto de invitados. Frente al público hay una ventana. El salón está amueblado como una casa de aldea. El suelo está cubierto de kilims,2 cojines, alfombras hechas a mano y almohadones forrados. Alforjas y varios adornos, tejidos en tela y teñidos a mano, cuelgan de las paredes. Delante de la ventana hay una jaula con una perdiz, tapada con una cesta boca abajo. Las hojas amarillas que pueden verse a través de la ventana indican que es otoño. Es por la tarde. FERIDE e IPEK guardan la ropa, los zapatos, etc. de KEREM en dos maletas. MISTIK permanece en el umbral de la puerta que conduce del salón al vestíbulo, observando a su madre y a su hermana. IPEK canta una canción popular mientras hace la maleta.

IPEK
(La siguiente canción popular puede cantarse en turco, mostrando la traducción al español en los sobretítulos, o la letra en español puede cantarse con la música de la canción turca «İki keklik bir kayada ötüyor».)
Dos perdices cantan desconsoladamente sobre una roca. (Repetir.)
Dejad de cantar, perdices, tengo ya bastante con mis males.
«Oh, oh…». Con mis males.
La madre de aquel muchacho pronto recibirá la trágica noticia.
«Oh, oh…». La trágica noticia.
Con un pañuelo de elegantes colores y los zapatos de piel más bonitos.
Te quiero tanto, amor mío. Te quiero tanto.
La noche es larga y fría, mi amado.
Abrázame fuerte, cariño mío. Por favor, abrázame fuerte.
Dos perdices beben agua posadas sobre una roca. (Repetir.)
Aquella perdiz afligida comparte su mala suerte con los que no tienen.
«Oh, oh…». Comparte su mala suerte.
A eso es a lo que llaman una pasión que te consume, aunque no durará mucho.
«Oh, oh…». Aunque no durará mucho.
Con un pañuelo de elegantes colores y los zapatos de piel más bonitos.
Te quiero tanto, amor mío. Te quiero tanto.
La noche es larga y fría, mi amado.
Abrázame fuerte, cariño mío. Por favor, abrázame fuerte.

FERIDE
(Quejándose, con preocupación.) ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Qué vamos a hacer? Es demasiado. (A IPEK.) ¿No te habrás olvidado de dar de comer a la perdiz, verdad, hija?

IPEK
No, no se me ha olvidado, mamá. Ya le he dado de comer. Ya sabes que no como ni bebo antes de haber alimentado a Kinali. O comemos las dos o ninguna come. Mira qué feliz está, otra vez cantando.

FERIDE
Ha sobrevivido al verano y canta de alegría por haber llegado al otoño. Por eso está cantando.

IPEK
¿Te acuerdas de lo triste que parecía este verano mientras mudaba el plumaje? Decías que iba a morirse. Pero ha resistido.

FERIDE
Eso es gracias a que la alimentamos nosotros, Ipek. Y a que le damos hierba a veces, y la hierba hace que no engorde demasiado. Por lo general, las perdices no viven tanto tiempo. Tiene la misma edad que Mistik. Quince. Acuérdate de lo feliz que era en la aldea. Vamos a ver cómo se las arregla en la ciudad.

MISTIK
Mamá. Mamá, me gustaría… me gustaría que mi perdiz no se hubiese muerto.

FERIDE
La tuya estaba enferma, hijo. A lo mejor no soportaba estar más tiempo encerrada en una jaula. ¿Quién sabe? Se murió sin llegar a crecer.

MISTIK
Yo no tengo la culpa. Dile a papá que vaya a buscarme otra.

FERIDE
Seguro que si se lo pides tú, se empeñará en ir de caza. Aunque ahora no le va a resultar nada fácil. Eso se acabó. ¿O acaso puede uno mudarse a la ciudad sin renunciar a la caza? Va a tener que olvidarse…

IPEK
¿Hemos guardado todo, mamá?

FERIDE
No lo sé. ¿Has metido los zapatos marrones?

IPEK
Mamá, esos zapatos están muy viejos.

FERIDE
Límpialos de todos modos. Kerem podrá ponérselos cuando el suelo esté embarrado. Siempre es mejor que nada. (Silencio.) Me tiene tan preocupada. ¿Qué va a hacer ese chico solo en Estambul?

IPEK
Por favor, mamá, no te preocupes. Kerem está acostumbrado a estar lejos de nosotros. ¿No fue al colegio y al instituto en otra ciudad? Ni siquiera volvía a la aldea en vacaciones, se quedaba allí. Le gusta la vida de la ciudad.

MISTIK
(Empieza a canturrear una canción que se inventa.)
Corderito, corderito, ¡beee!
¡Sube mil colinas!
¡Vamos de excursión
a la aldea, al abuelo a veeer!

FERIDE
(Observa a MISTIK con tristeza, suspira. Después, sigue hablando.) Justo cuando pensaba que íbamos a estar otra vez todos juntos en esta ciudad, Kerem se marcha a otra. Y Estambul no es una ciudad cualquiera, es enorme. Y está tan lejos. No va a poder venir a vernos si se aburre o si tiene problemas. Con la de canciones tristes que hay sobre gente que vive en Estambul, lejos de su aldea.

IPEK
Tienes razón; pero ¿qué más puede hacer, mamá? Ahora que ha conseguido entrar en la universidad, ¿cómo no va a ir? Bien sabes lo que cuesta conseguir una plaza. No estés inquieta, Kerem sabe cuidar de sí mismo. No te precupes por él.

FERIDE
No es lo único que me preocupa, Ipek. Hemos hecho lo que tu padre quería. Hemos dejado nuestra aldea y nuestro hogar para venir aquí. Y si algo le ocurriese a Kerem tan lejos, en Estambul, no creo que yo pudiera soportarlo.

IPEK
(Cambia de tema.) Bueno, mamá, voy a por los zapatos marrones. (Camina hacia la puerta que conduce al vestíbulo, pero MISTIK está en el umbral.) Vamos, quítate de en medio Mıstık.

MISTIK
¿Qué más da?

IPEK
Venga, no te quedes en el umbral de la puerta. Escucha, si la puerta se cierra de golpe como pasó el otro día, no vengas corriendo a buscarme.

MISTIK
(Se encoge de hombros.) No me importa. ¿A mí qué más me da si se cierra de golpe?
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