postheadericon Fuente Ovejuna - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

FLORES

HERIDO
CIMBRANOS
JUAN ROJO
REY
FRONDOSO
ESTEBAN
COMENDADOR
PASCUALA
MENGO
MAESTRE
LAURENCIA


Al val de Fuente Ovejuna
la niña en cabello baja;
el caballero la sigue
de la Cruz de Calatrava.
Entre las ramas se esconde,
de vergonzosa y turbada;
fingiendo que no le ha visto,
pone delante las ramas.
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan».
Acercóse el caballero
y ella, confusa y turbada,
hacer quiso celosías
de las intricadas ramas;
mas como quien tiene amor
los mares y las montañas
atraviesa fácilmente,
la dice tales palabras:
«¿Para qué te ascondes,
niña gallarda?
Que mis linces deseos
paredes pasan».

ACTO I

1.1

El COMENDADOR espera junto a FLORES.

COMENDADOR
¿Sabe el Maestre que estoy
en Calatrava?

FLORES
             Lo sabe;
es su insolencia muy grave.

COMENDADOR
¿Y sabe también que soy
Fernán Gómez de Guzmán?

FLORES
Es muchacho, no te asombre.

COMENDADOR
Aunque no sepa mi nombre,
¿no le sobra el que me dan
de Comendador Mayor?

FLORES
Habrá quien mal le aconseje
que de ser cortés se aleje.

COMENDADOR
No conquista así mi amor.
                                       
Llega el MAESTRE con CIMBRANOS.

MAESTRE
Perdonad, por vida mía,
Fernán Gómez de Guzmán;
que ahora nueva me dan
que en la villa estáis.

COMENDADOR
                     Tenía
muy justa queja de vos,
que el amor y la crianza
me daban más confianza.
¿Sabéis quién somos los dos?
Vos Maestre en Calatrava,
yo vuestro Comendador
y siempre fiel servidor.

MAESTRE
Ansiando veros estaba.
¿Qué nuevas hay por allá?

COMENDADOR
Estad atento y sabréis
la obligación que tenéis.

MAESTRE           
¿Horas graves llegan ya?

COMENDADOR       
Gran maestre don Rodrigo,
pues es muerto Enrique cuarto,
hagamos que a don Alonso
de Portugal, que ha heredado
la corona de Castilla
se inclinen los castellanos
que llaman reina a Isabel.
Vengo, pues, a aconsejaros
que juntéis los caballeros
de Calatrava en Almagro,
y a Ciudad Real toméis,
que divide como paso
a Andalucía y Castilla,
para mirarlos a entrambos.
Poca gente es menester,
porque tiene por soldados
solamente sus vecinos
y algunos pocos hidalgos.

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