postheadericon ¡¡Pillados!! - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

PEPA
Mujer moderna, dinámica, atractiva
Su edad, cuarenta y tantos (puede ser menos)
Profesión: periodista del corazón

CHEMA
Un poquito menos moderno y dinámico que Pepa
Su edad, algo más de cuarenta y tantos
Profesión: escritor de regular éxito


Decorado. Un solo decorado: La habitación de un apartamento por horas. Todo funcional, pero no exento de coquetería y cierto lujo. Un biombo separará en dos espacios la habitación: al fondo, tras él, la cama de la que solo se verán los pies. Un poco más allá y en la misma línea una mesita con televisión. Fondo izquierda, puerta de lo que se supone es el baño. En la parte más cerca del espectador y del proscenio, un sofá, mesita con un ramito de flores artificiales o naturales, según se vea, y una neverita. A la derecha, puerta de la entrada. En el proscenio, supuesto ventanal por el que, se supone, se verá la calle y al que los protagonistas «mirarán» continuamente: lo que ocurre fuera, es parte esencial de la obra. Si el director lo considera oportuno, puede, mediante oportunas proyecciones, mostrar lo que los personajes comentan, aunque no es en absoluto indispensable. Al empezar la acción, PEPA pasea nerviosa de un lado para otro hablando por el móvil. Está en «deshabillé», más o menos tapada o descubierta, según conveniencias de la actriz. En las conversaciones con el móvil puede oírse parloteo de réplica aunque tampoco es indispensable.

PEPA
Escucha... atiéndeme... (...) ¡Que me escuches!... ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar? ¡Fue lo primero que se me ocurrió y lo más lógico!... (...) ¿A quién iba a llamar si no? ¡Como muerto! ¡Te digo que se me quedó como muerto! En el momento cumbre, ¡zas! ¡Menudo susto, hija, que por poco a la que le da un infarto es a mí! ¡Todavía me tiemblan las piernas! (...) ¿Pero cómo iba a llamar a una ambulancia con todo lo que tengo ahí abajo? (Mira con aprensión por el supuesto ventanal.) ¡No sé quién ha podido dar el soplo, la verdad, no lo entiendo, porque el sitio es bien discreto, de lo más tranquilo... Ya, ya me imagino que tú no, aunque por una noticia eres capaz de vender a tu madre… (...) ¡Que es broma, mujer!, ¡cómo voy a pensar semejante cosa! Pero desde que salgo con Boby los tengo todo el día siguiéndome como buitres carroñeros, que esto no es vida, y si llamo a una ambulancia se descubre el pastel y si se descubre el pastel lo de Boby se va freír puñetas y eso, arriesgarme a perder a Boby es lo último que haría…(...) Lo de Chema es solo un capricho, bueno, ¡un capricho que te mueres, que me gusta un montón!, siempre me gustó, la verdad, y no te digo cómo se ha portado el tío hasta que le dio el soponcio... ¡No podía imaginarme tanto! ¡Cómo una está acostumbrada a actuaciones bastante más modestas, que Boby, aparte de plasta, es bastante corrientito!... Pero aun así, no puedo permitirme el lujo de perderlo: Boby es mi solución, lo definitivo, que ya va siendo hora. (...) ¡Y dale!, además, no le vi tan malo: te juro que no tenía cara de infarto ni de nada grave. (...) ¡Ni siquiera se puso pálido, bueno, pálido sí, pero no parecía tener dolor, ni angustia, ni nada, que yo más bien diría que estaba en la gloria, en el séptimo cielo, ¡vaya, que tenía una cara de felicidad!... Yo más que infarto, diría que tuvo un super orgasmo!, de esos que ya no se ven por el mundo, pero sea lo que sea, lo cierto es que me he puesto nerviosísima, ¡imagínate el papelón! Por eso no se me ocurrió otra cosa que llamar a su mujer, ¡y que sea lo que Dios quiera!

CHEMA
(Asomando por detrás del biombo y con voz entre feliz y desmayada.) ¡Pepa, corazón! ¿Se puede saber dónde estás?... ¡Pepa!

PEPA
(Dando un respingo.) ¡Chema! ¿Eres tú? (Al movil.) ¡Chao, Julia, te tengo que dejar! (Cuelga.)

CHEMA
Claro que soy yo. ¿Quién va a ser? ¿Por qué pones esa cara?

Sale CHEMA en paños menores, con cara de embobado. Se tambalea ligeramente entre glorioso y zumbón.

PEPA
(A CHEMA, con alarma.) ¿Estás bien?

CHEMA
Perfectamente.

PEPA
¿Pero bien, bien?

CHEMA
¡Inmejorable! ¿Es que no se me ve?

PEPA
(Una chispa decepcionada.) ¿De manera que no te pasa nada?

CHEMA
¿Qué quieres que me pase?

PEPA
(Reaccionando y empujándole hacia el fondo.) ¡Vete ahora mismo a la cama!

CHEMA
(Abrazando a PEPA.) Por supuesto.

PEPA
(Separándose.) Sí, pero no como te piensas. ¿No estabas malo?

CHEMA
¿Malo yo? ¿De dónde sacas que estoy malo? ¡Nunca estuve mejor! (La abraza de nuevo.)

PEPA
(Separándose de él.) ¿Estás de broma?

CHEMA
Broma, ¿por qué?

PEPA
¿Y todavía lo preguntas? ¡Menudo susto me has dado, rico!

CHEMA
¿Susto? Susto… ¡No entiendo!

PEPA
¿Pero es que no te has dado cuenta de que te desmayaste?

CHEMA
(Cayendo en la cuenta y quitándole importancia.) ¡Ah, bueno!

PEPA
Como que ¡ah, bueno! ¿Y lo dices así?

CHEMA
¿Y cómo quieres que lo diga?

PEPA
Pero ¿te desmayaste o no?

CHEMA
(Con naturalidad.) Sí, ¿y qué?

PEPA
¿Cómo que y qué?

CHEMA
Es normal.

PEPA
De normal, nada.

CHEMA
Para mí sí. Me pasa a veces.

PEPA
¿Que te pasa a veces?

CHEMA
Sí, cuando estoy en lo mejor. No puedo evitarlo.

PEPA
¡Y lo dices así!
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