postheadericon Los hermanos Karamázov - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

Fiódor Karamázov
Iván Karamázov
Dmitri Karamázov
Alekséi Karamázov
Smerdiakov
Katerina
Grúshenka
Padre Zosima / Juez
Grigori Vasílievich / Trifon Borísych
Wróblewski / Fetiukóvich / Jefe de Policía / Monje
Musialowicz / Fiscal / Monje
Fenia / Señora Jojlakova / Criada


PRÓLOGO

Un montón de basura en el suelo, restos de una juerga en casa de FIÓDOR KARAMÁZOV. SMERDIAKOV, vestido de mujer, merodea por el espacio con una escoba recogiendo la basura. Tiene 28 años aunque parece bastante más mayor. La escena es interrumpida por los coros del monasterio.

ACTO I

Ryevsk, una ciudad rusa a cinco horas de moscú, a principios del siglo XX.

Espacio grande blanco, que servirá como suelo exterior cuando nieva y como suelo interior de un blanco agresivo que quema como el hielo. Las alfombras abigarradas y llenas de color definirán muy bien los diferentes espacios transformando el paisaje exterior en cálidos interiores, ayudadas por la luz aceitosa de los iconos. El sol del invierno ruso aparece entre las brumas. El blanco sucio es el color predominante, con huellas de pisadas, vómitos y sangre.

ESCENA I

Un monasterio a las afueras de Moscú.

El PADRE ZOSIMA, 80 años, aparece en el jardín nevado del monasterio. Es un hombre delgado y ligeramente encorvado con una larga barba blanca. Va en silla de ruedas, conducido por un monje joven y por ALIOSHA, 18 años, fuerte y decidido. La inocencia de su alma se traduce en una extraña sensación de fuerza y fragilidad. A pesar del hábito de novicio, tiene la complexión de los Karamázov. En la distancia se oyen las voces del monasterio entonando un himno religioso.

ZOSIMA
Aliosha, ¿no soy una carga demasiado pesada para ti? Mis fuerzas me abandonan día a día. Pronto moriré. La muerte debería regocijarnos.

ALIOSHA
¿Nos abandonará?

ZOSIMA
La vida está empezando para ti.

MONJE
Creía que hoy se encontraba mejor.

ALIOSHA
Su cara sonríe.

ZOSIMA
(Echando a andar de nuevo.) ¡Esa mujer que ha subido a pie seis verstas con su niño en brazos para traerme su ofrenda me ha alegrado! El hombre fue creado para el bien, Aliosha… Sé feliz, sé alegre como los niños, como los pájaros del cielo. Solo hay que amar sin cesar, amar a todo el mundo…

ALIOSHA
Junto a usted todo me resulta fácil. Sin usted todo es angustia y sombras.

ZOSIMA
(Sonriendo.) Pronto caminarás hacia las sombras entonces.

ALIOSHA asiente, besa la mano del Stárets, que lo bendice y entra en su celda.

ESCENA II

Una capilla en el monasterio. Ambiente de profundo recogimiento y oración. Las velas arden ante los iconos. A un lado, la luz abigarrada de una vidriera muy alta. Un banco lateral en la penumbra. Cantos ortodoxos en la lejaní
a. ALIOSHA se arrodilla. Aún resuenan en sus oídos las palabras del PADRE ZOSIMA. DMITRI llega con el rostro demacrado después de una noche de juerga. Sus mejillas están hinchadas con un tono amarillento. Ojos oscuros, grandes, que miran de una forma obsesiva, llenos de obstinación y de misterio. Guantes negros y levita negra abotonada, rota y sucia de nieve. Tiene la cara destrozada como si le hubieran dado una paliza. Se sitúa al lado de ALIOSHA, que se siente algo violento por la presencia de su hermano en un lugar sagrado.

DMITRI
Aliosha. ¿Me tienes miedo?

La canción de los peregrinos vuelve a comenzar en la distancia.

ALIOSHA
Baja la voz, hermano. (Con exaltación creciente.)

DMITRI
¿Te interrumpo en tus oraciones, Aleksei?

ALIOSHA
Escucha. Son los peregrinos que ya se marchan. Han venido desde todos los rincones de Rusia. ¡Dos milagros hemos tenido esta mañana! El primero un poseído. He visto al Padre Zosima colocarle su estola en la cabeza. Eso lo ha apaciguado. Ah, hermano, es el hombre más grande sobre la tierra, y yo vivo en su casa. Soy testigo de su gloria. Él me ha hecho amar a los hombres. «Deshazte de todo y sígueme, si buscas la perfección», me dijo. Mi intención, hermano, es vivir para la inmortalidad.

DMITRI
Pensaba dejar el ejército y regresar a casa con mi prometida para cuidar a nuestro padre y colmarle de atenciones… Pero solo encontré a un sucio libertino… un bocazas degenerado, un fanfarrón insoportable y violento.

El hecho de recordar la visita a su padre irrita a DMITRI y le provoca reacciones incontrolables. Aliosha le lleva a un lugar más apartado, más oscuro.

ALIOSHA
Mitia… es nuestro padre.

DMITRI
Es un ser sin sentimientos ni compasión que llevó a mi madre a la muerte, y después a la tuya, sin piedad por ninguna de las dos.

ALIOSHA
Debemos perdonarle.

DMITRI
Uno no puede perdonar a un hombre así. Desde que he vuelto, todo lo que veo es oscuro, aterrador, incomprensible. El mundo me desconcierta, Aliosha, pero estoy seguro de que tú me iluminarás. Quiero confesarme ante ti. Mírame, ¿qué ves?

La oscuridad solo nos permite ver los rostros de ambos, como si la capilla se hubiese esfumado y la escena se desarrollase en una zona íntima de comunicación entre los dos hermanos.

ALIOSHA
Veo terror en tu mirada, hermano.

DMITRI
Déjame que te mire y no digas nada. Soy yo el que tiene que hablar, Aliosha. Necesito que un alma sublime me perdone. Solo a ti te lo contaré todo…

ALIOSHA
Katerina Ivánovna…

DMITRI
¿Sabes esos sueños recurrentes en los que te caes por un precipicio? Pues en este momento es como si me estuviera cayendo pero estando despierto. Caigo al abismo y me precipito en el vacío, derecho, con la cabeza abajo, y no tengo miedo. Quiero decir, sí, tengo miedo, pero ese miedo me intoxica… Cuántos enigmas. Hay tantas cosas que no entiendo…

ALIOSHA
Me estás hablando de Katerina Ivánovna, tu prometida.

DMITRI
(Suavemente con angustia.) Es una tortura, Aliosha. Nunca me casaré con ella.

ALIOSHA
¿Vas a abandonarla?

DMITRI
¡No le tengas lástima! Ella es fuerte y orgullosa… y tiene dinero. Puede hacer lo que quiera. Encontrará a alguien mejor que yo y se casará.

ALIOSHA
¿Alguien?

DMITRI
Iván, quizá…

ALIOSHA
Estás loco.

DMITRI
Iván la quiere. Así que mucho mejor para él. Iván, como buen hermano, me liberará de mi compromiso.

ALIOSHA
No le puedes hacer eso.

DMITRI
Toda mi vida he sentido la necesidad de ser un hombre respetable, con una esposa respetable. Mi corazón siempre ha estado lleno de los sentimientos más nobles e inocentes, siempre en busca de la armonía conmigo mismo, de la belleza de las cosas. Lo terrible es que para mí, la belleza sigue siendo un misterio que nunca seré capaz de comprender.

Un silencio grave donde parece que ninguno tiene nada que decir.

DMITRI
Cuando fui subteniente en un batallón del ejército, me trataban extraordinariamente bien en el pueblecito donde estaba la guarnición porque yo derrochaba dinero y a todos les tocaba algo, aunque fuese poco. Creían que era rico… y yo también pensaba que lo sería siempre. En el pueblo se rumoreaba que iba a llegar la segunda hija del coronel. Sí, Katerina Ivánovna… Una noche, en casa del comandante, por fin me dirigí a ella, pero no pude soportar su arrogancia. Solo con una mirada me dejó claro que estaba muy por encima de mí. Por eso, desde ese mismo día, quise castigarla.

ALIOSHA
¿Entonces ya la detestabas?

DMITRI
Me enamoré de ella odiándola. La miré con un odio terrible, esa especie de odio que apenas está separado del amor por una línea finísima. Así entendí, en un instante, que enamorarse no significa querer. Se puede amar con todo el odio del mundo.

ALIOSHA mira a su hermano con preocupación y con pudor ante la sinceridad tan aplastante de DMITRI. Durante este monólogo, KATERINA IVÁNOVNA, 33 años, bellísima, distante, inaccesible, aparece y desaparece tal y como DMITRI la contempla en su imaginación.

DMITRI
Nada más verla, supe el daño que le iba a hacer… y no pude contenerme. En ese momento, recibí 6.000 rublos de Padre. Y, casi al mismo tiempo, me enteré por la indiscreción de un amigo de que nuestro coronel, el padre de Katerina, era sospechoso de desfalco. Organicé un encuentro con la hermana de Katerina Ivánovna para decirle, «si por casualidad le piden cuentas a tu padre y no las puede dar, dile a tu hermana que venga a verme. Yo le daré esa cantidad y nadie se enterará de nada». Era cuestión de 5.000 rublos. (Un silencio.) Aliosha, dos días después, en mi casa, al caer la noche. Yo estaba a punto de salir cuando de pronto apareció Katerina Ivánovna. Entró, su cara resplandecía con una determinación que era casi insolencia… Pero vi que le temblaban los labios.

KATERINA
Mi hermana me ha dicho que me daría usted 5.000 rublos si venía a buscarlos en persona. Aquí estoy. Démelos.

DMITRI
No dijo nada más, su voz se apagó de repente… Venía a sacrificarse por su padre, a entregarse a mí. Estaba en mis manos, en cuerpo y alma. ¿Lo entiendes? Me estaba desafiando. Yo era incapaz de controlarme. Cuanto más indigno de ella me sentía… más quería hacerle las cosas más sucias de las que fuera capaz. ¡Durante unos minutos la examiné con un odio aterrador! Los Karamázov somos como insectos de una plaga, y esos insectos engendran tormentas en nuestra sangre, en tu sangre.

ALIOSHA
Por favor Dmitri…

DMITRI
Me acerqué a la ventana… apoyé la cabeza contra el vidrio helado. El frío me quemaba. Entonces, me di la vuelta y cogí los 5.000 rublos. En silencio. Se los mostré. Los doblé, se los di… Le abrí la puerta yo mismo. Ella me miró fijamente, temblando, se puso pálida, pálida… y de pronto, sin una palabra, pero ruborizándose, se quitó el abrigo quedándose medio desnuda y se tumbó en el suelo sin apartar sus ojos de los míos.

ALIOSHA
(Sin poder controlar la emoción.) Hermano.

DMITRI
La levanté del suelo, le puse el abrigo y la besé en los labios. Me miró con odio y echó a correr, asustada, humillada. Cuando se fue, cogí mi pistola y estuve a punto de volarme los sesos. No lo hice, nunca sabré por qué. Besé la pistola y la guardé de nuevo en el cajón… Poco después su padre murió y ella me devolvió el dinero. Pero eso no era suficiente para Katerina Ivánovna… Cuando al poco tiempo su abuela también murió, Katerina se convirtió de la noche a la mañana en la heredera más solicitada de San Petersburgo.

Flashback. Cambio brusco de luz. Aparece KATERINA IVÁNOVNA.
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