postheadericon Misántropo - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

ALCESTES
FILINTO
ORONTE
CELIMENA
CLITANDRO
ELIANTA
ARSINOÉ

ACTO I

Escena I

Un callejón oscuro y sucio con rumor festivo de fondo. Tuberías chorreantes y salidas de humo. Un camarero abre la única puerta del callejón. El rumor se torna estridencia de música y risas. Multitud de invitados desfilan por delante como si fuera un escaparate viviente. Todos muy elegantes, con copas en la mano y bailando al ritmo de algún tema de moda. Ajenos a la suciedad de la trastienda. El camarero fuma apresuradamente con el pie puesto en la puerta para que no se cierre. Vigila de soslayo que nadie le vea en actitud tan relajada. Sale ALCESTES seguido de FILINTO. El camarero aprovecha la ofuscación con la que aparecen los dos invitados para regresar al interior. La puerta se cierra y el callejón vuelve a quedar sumido en el rumor incesante.

FILINTO
¿Quieres hacer el favor de decirme qué te pasa?

ALCESTES
¡Que me dejes en paz!

FILINTO
No entiendo este enfado…

ALCESTES
¿Te he pedido yo que lo entiendas? No, ¿verdad? Te he pedido que me dejes tranquilo.

FILINTO
¿Quieres escucharme?

ALCESTES
No, no quiero. ¡No quiero escucharte, ni a ti ni a nadie!

FILINTO
A lo mejor ese es el problema, amigo mío.

ALCESTES
¡¿Amigo tuyo?! No… Tú y yo no somos amigos, Filinto. No lo somos. No es posible la complicidad entre dos corazones cuando uno está podrido.

FILINTO
(Con ironía.) No soy yo. El mal olor es de este callejón infecto.

ALCESTES
Saca tu ironía a pasear. No te prives. El cinismo es el arma de todos los miserables.

FILINTO
No, perdona, mi cinismo es clásico: persigue la pureza del alma y el regreso a la naturaleza… Soy un cínico-zen.

ALCESTES
Me pones enfermo.

FILINTO
(Divertido.) Dime al menos qué he hecho…

ALCESTES
¿Que qué has hecho? (Explota.) Has abrumado a un hombre delante de mis narices con muestras de cariño, palmadas en la espalda y sinceros abrazos de amistad. Y en cuanto se aleja y te pregunto quién es, te encoges de hombros sin recordar siquiera su nombre. Ocho pasos han bastado para que se esfumara por completo tu amistoso arrebato y hablaras de ese individuo con absoluta indiferencia. No soporto más… Ni un día más esta «civilizada» falta de sinceridad. Te juro que si alguna vez me pillo a mí mismo haciendo algo parecido a lo que tú acabas de hacer me ahorcaré de pura vergüenza.

FILINTO
Como juez de mí mismo me absuelvo. Prefiero colgar esa supuesta falta en mi conciencia antes que colgarme del cuello.

ALCESTES
¿De qué sustancia estará hecha la conciencia del hombre que cada vez se vuelve más resistente?

FILINTO
Alcestes, no seas ridículo…

ALCESTES
¿Te parece ridículo aspirar a ser honesto?

FILINTO
Es pura y simple cortesía social.

ALCESTES
Es pura y simple hipocresía. Cómo puedes defender que alguien te abrace y te jure amistad eterna, que cante tus méritos y te cubra de halagos y que en cuanto te vuelva la espalda se encoja de hombros mostrando, en el mejor de los casos, su indiferencia por ti. ¡Cuando no su profunda aversión! Y con la misma vehemencia con la que te cubrió de halagos te cubra de indignidad mientras corre hacia otra persona a la que abrazar. ¿Quién quiere una estima tan prostituida?

FILINTO
La educación es una norma de convivencia.

ALCESTES
Creía que la educación era el camino para que los hombres fueran mejores.

FILINTO
Alcestes…

ALCESTES
No, Filinto, no. El que quiere a todos es porque no quiere a nadie.

FILINTO
Y el que a todos odia es porque se odia a sí mismo.

ALCESTES
(Silencio.) Ahí tienes otra razón para que dejemos de ser amigos.

FILINTO
No me interesan esas razones. Soy tu amigo. Lo que quisiera escuchar es lo que necesitas para ser feliz.

ALCESTES
Feliz… (Con tristeza. Intentando mostrar entereza.) Quiero que me distingan, que no me confundan. Quiero un amigo que no sea amigo de todo el género humano. Quiero que seamos honestos y que nuestras palabras muestren el fondo de nuestros corazones…

FILINTO
¡Si es que eres un clásico! Ese tipo de franqueza es lo que los griegos llamaban parresía. Pero ellos mismos inventaron el arte de la retórica para evitar que se desencadenara una guerra cada vez que alguno hacía uso de su libertad de palabra.

ALCESTES
Y nosotros hemos evolucionado hasta convertir la retórica en el arte de enmascarar la verdad.

FILINTO
La franqueza absoluta resultaría ridícula y poco recomendable en muchas ocasiones.

ALCESTES
¿Más ridículo y poco recomendable que lo que tú acabas de hacer con ese hombre?

FILINTO
¿A ti te gustaría oír todo lo que piensan de ti? A mí desde luego no. Ni resultaría oportuno decirle a algunas personas lo que pienso de ellos. (Se ríe.) ¿Crees que hubiera sido pertinente soltarle a nuestro anfitrión que debería avergonzarse de montar estas galas benéficas cuando todo el mundo sabe cómo explota a sus trabajadores?