postheadericon Prisionero en mayo - Fragmento

PERSONAJES

Abel, prisionero
Enric, prisionero
Nuria, funcionaria de la prisión
Voz de Eduardo
Voz de la Hermana


I

Celda. En la tierra del prisionero. Dos camas y un bosque de barrotes. Un radiocasete: una carcelera de Pepe Marchena; un cuaderno de dibujo, lapiceros y rotuladores; la Biblia. En una máquina de escribir teclea Abel, prisionero. En la pared, dibujos que retratan a una mujer. Del techo cuelga una bombilla: diferentes intensidades. En la galería de acceso está NURIA, funcionaria de la prisión.

ABEL
(Al tiempo que escribe.) «Veinticinco calabozos».

NURIA
«Veinticinco calabozos». Lo escuché anoche en la radio. «Veinticinco calabozos tiene la cárcel de Utrera. Veinticuatro he recorrido, el más oscuro me queda». ¿Lo escuchaste? Ya sabes, combato el frío con ese viejo transistor y los programas de la noche. ¿Qué nos aconsejan? Nada de casos personales, nada de llamadas íntimas; pero una no sabe qué se va a encontrar en la radio, caminando, a las cinco de la mañana. «Quédese en la oficina», dice el de la garita. «Cómprese un brasero». «No», le digo. «Si no hay calefacción para ellos, no la habrá para nadie». La ronda te deja tiempo para pensar, ¿sabes? Es la ronda, en mitad de la noche, la que te regala este tipo de intuiciones. «Suerte que tiene usted», le digo, «de dormir todas las noches en su casa. Usted no sabe lo que cuesta entregar todas estas cartas sin dormir». Pero ellos, en la reunión de ayer, vuelta a lo del frío: —«¿De qué se murió ese viejo? ¿Eh?». —«No de una pulmonía», dice el director. «El viejo era viejo, ¿tan difícil es de entender?». ¿Y el cura?: «El frío no los mata, el frío los mantiene despiertos», camino de la enfermería, a bendecir la metadona. Pero yo me acuerdo de Guillermo, joder, tiritando en las madrugadas; asomándose al ventanuco para alimentar a los gorriones. Joder, Guillermo… ¿cómo le llamabais? Guillermo…

ABEL
Bocapájaro. (Dobla un folio y lo introduce en un sobre.)

NURIA
Bocapájaro. Dos semanas, ¿y quién le echa de menos? / Solo una tonta como yo.

ABEL
Yo no he dicho que no lo eche de menos.

NURIA
No lo has dicho.

ABEL
Nuria.

NURIA
Pero te ha faltado.

ABEL
(Muestra el sobre.) Esta carta…

NURIA
¿Cuándo le has dibujado a él, a ver? Nunca. Él era el mejor, de lejos, el mejor. ¿Para qué abría él la boca? Para nada. Para poca cosa. Era capaz de mearse encima con tal de no abrir la boca. Molestar, ¿cuándo molestaba él?

ABEL
Nunca.

NURIA
¿Qué molestias te daba a ti Guillermo?

ABEL
Pocas.

NURIA
Ninguna. Pero no lo echas de menos.

ABEL
Pero Nuria…

NURIA
¿Qué?

ABEL
Precisamente porque estaba como si no estuviera…

NURIA
Sí.

ABEL
Es normal que ahora que no está…

NURIA
No, mira, no; por muy callado y respetuoso que uno sea, si uno está, está. Nunca se está como si no se estuviera.

ABEL
Quieres decir que somos como plantas.

NURIA
¡Eso es!

ABEL
Como manchas en la pared.

NURIA
Invencibles: eso es lo que quería decir.

ABEL
Oye, Nuria, / ¿puedes…?

NURIA
A ver, ¿cuántos catarros has pasado tú aquí?

ABEL
¿Cuántos…?

NURIA
Catarros. ¿Cuántos catarros has pasado tú aquí?

ABEL
Ninguno.

NURIA
Ni uno solo. ¿Y cuántos años tenía Guillermo?

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