postheadericon Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

SÓCRATES
CRITÓN
FEDÓN A
FEDÓN B
ÁNITO
MÉLETO
JANTIPA
ARCONTE
HERMANO DE QUEROFONTE
CORO


ESCENA I
PRÓLOGO Y PRESENTACIÓN DE SÓCRATES

Los actores que conforman el Coro ocupan la escena. Al fondo del espacio, sentado, está SÓCRATES.

COREUTA 1
¡Ciudadanos! Hoy vamos a hablar del hijo de Sofronisco, cantero de profesión, y Fenareta, comadrona. Vamos a hablar de uno de los más grandes hombres, si no el más grande, de los nacidos en Atenas. Discípulo de Anaxágoras, de Damón y de Arquelao el Físico, que no es decir poco. Y maestro de Platón. Que es decir mucho.

COREUTA 2
Combatió en tres batallas: Delio, Anfípolis y Potidea. Salvando de la muerte a más de uno y demostrando siempre gran valor. Dicen que fue escultor de mármoles y muchos aseguran que las tres Gracias vestidas de la Acrópolis eran obra suya.

COREUTA 3
Tan convincente en su oratoria que era capaz de hacer buenas las causas malas, según dicen. Tan excesivo en su vehemencia al dialogar que solía darse de coscorrones y arrancarse los cabellos, lo que animaba a los demás a reírse de él y menospreciar su discurso.

COREUTA 4
Él lo sufría todo con paciencia. Ante el insulto respondía: «Si un asno me da una coz, ¿he de llevarlo ante la justicia?». Disputaba con sus amigos no para rebatir sus opiniones, sino para buscar la verdad. Y siempre con palabras sencillas.

COREUTA 5
Dicen que Eurípides le dio a leer un texto de Heráclito y cuando le preguntó qué le parecía él contestó: «Lo que he entendido es muy bueno, y juzgo que lo que no he entendido lo será también, pues lo difícil de su expresión necesita un nadador muy experto». Vamos a hablar del primer filósofo que trató la Moral. Del primero que murió condenado por la justicia.

COREUTA 6
La propuesta del acusado fue puesta
a votación de acuerdo a la ley.
Y fue rechazada.
La asamblea pidió pena de muerte
por una mayoría de ciento cuarenta votos.
Tal y como dicta la justicia de Atenas
el acusado habrá de darse muerte
mediante la ingestión de cicuta.

SÓCRATES
Hola, me llaman Sócrates.
Me gusta hablar.
También razonar.
Perseguir el conocimiento.
Darle al otro la posibilidad de convencerme.
Hablar, razonar, especular…
También descubrir.
Descubrir y anunciar la traición.
La traición a uno mismo.
La traición a los otros.
La traición a las ideas.
La traición a la ciudad.
La traición a la vida.
No soy nadie.
La historia me atribuye una frase que nunca dije
y que me parece una gran pedantería.
Pero… la daremos por cierta
ya que «la historia» así lo quiere:
«Solo sé… que no sé nada».
Pero algo sé. Sé que soy un minúsculo guijarro pensante que ama y desea el sol que nos da calor y la claridad del día azul salpicada de blancos algodones. Pasear, hablar, buscar… y el placer de hurgar en todo aquello que está por aclarar.
Tal vez me olvide en demasía de lo que algunos llaman «lo cotidiano».
Pero me palpo y noto en mí el día a día.
Sí… también soy indolente, olvidadizo, vago y un tanto desastrado.
Me llaman Sócrates,
y he sido juzgado y condenado a muerte
por la misma democracia en la que creo
o creía, pues en demasiadas ocasiones esta es
violada, sofocada, perturbada, aniquilada
y pervertida por sus mismos actores:
los demócratas.
O algunos de los que dicen creer en la democracia,
o se autoproclaman demócratas.
Corrupción, ocultación, partitocracia.
Algo muy antiguo.
Estamos en el año 399 antes de la venida del mesías de los cristianos, también conocido como Cristo.
Por supuesto tengo amigos, enemigos, mujer, hijos…
Ellos y yo os vamos a contar
lo que Atenas hizo conmigo:
conminarme a desaparecer.
Cosa que cumplí con toda diligencia y, creo que puedo decirlo así,
con toda dignidad.
Queridos conciudadanos:
la libertad es pisoteada demasiado a menudo por lo voceros intransigentes de un mal llamado sistema democrático.
Por aquellos que ostentan el poder
y, digámoslo de una forma moderna, por sus círculos clientelares.
Por todos los que hablan de libertad
cuando en realidad hacen lo imposible por amordazarla.
Por aquellos que, en definitiva, la pregonan por doquier
llenándose la boca con su sonido
para asesinarla después.

Regresa a su asiento.
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