postheadericon Veraneantes - Fragmento

DRAMATIS PERSONAE

BÁRBARA, esposa de Israel
ISRAEL, marido de Bárbara
MIRIAM, Miriam Montilla 
RAÚL, marido de Elisabet
FRAN, hermano de Bárbara
LIDIA, hermana de Israel
MANUELA, Manuela Paso 
ELISABET, esposa de Raúl
CRISTÓBAL, Cristóbal Suárez 
CHEMA, tío de Raúl
ERNESTO, Ernesto Arias



ACTO I

Calor. Ni siquiera la noche refresca el ambiente. Una fiesta a la luz de la luna. La gente bebe y baila de una forma desenfrenada al ritmo de la canción del verano.

Canción:
El invierno de nuestra aflicción
es ya glorioso verano
iluminados por el sol.
Desterramos la tristeza.
Y si la muerte es certeza,
el entusiasmo es misión.
Odiemos la pereza,
la duda y la pasividad.
¡Que el absurdo impulso hacia el mundo
sea nuestro anhelo más profundo!
Haz brillar tu sol.
¡Haz brillar tu sol!
Señora y señores, con todos ustedes la canción del verano.
¡CALOR! ¡CALOR!
Más calor.
Es vital.
Calentar.
Dame sol.
Dame luz.
También tú.
Sin control.
Lánzate y convierte calma en locura.
Más calor.
Es vital.
Calentar.
Dame sol.
Dame luz.
A bailar.
Sin control.
Sígueme y haremos brillar la noche oscura.
¡Muere de entusiasmo!
¡Que el absurdo impulso hacia el mundo sea nuestro anhelo más profundo!
¡¡Por fin es verano!!
¡Vive iluminando!
No seas cobarde, no inventes certezas. ¡Aparta tristeza!
¡Por fin ya es verano!

Poco a poco los asistentes a la fiesta se van retirando exhaustos por el baile y el alcohol. Solo queda BÁRBARA. Renueva sus energías. Su cuerpo se disloca intentando crear con sus movimientos todo el grupo. Cae. Amanece. Pasa el día y comienza a atardecer. El sonido de las chicharras lo inunda todo. BÁRBARA despierta desesperada por el sonido.

BÁRBARA 
¡Basta!

Silencio. Israel que ha estado observando el sueño de su mujer se acerca a ella. Tararea la canción del verano que ha estado sonando de forma desquiciante durante la fiesta. Bárbara intenta disimular el malestar que le produce su buen humor.

ISRAEL
Has dormido del tirón hasta las siete de la tarde. Me he acercado un par de veces a ver si seguías respirando.

BÁRBARA
¿Decepcionado?

ISRAEL 
(Ríe.) No, mi erizo de mar, sorprendido. Dame un beso, ¿no?

BÁRBARA le besa intentando ir a más hasta que ISRAEL la rechaza entre bromas. Ella parece molesta.

ISRAEL 
Deberíamos replantearnos lo de vallar el jardín. Una foto así y se acabó. Pero no te enfades… Es que aquí estamos al alcance de cualquiera.

BÁRBARA
¿Y no es ese el lugar de cualquier político que se precie?

ISRAEL 
Sabes lo que quiero decir.

BÁRBARA
No, no lo sé… ojalá lo supiera…

Entra MIRIAM con un vaso de agua y una pastilla que BÁRBARA se toma.

BÁRBARA
Sabes Miriam, ayer leí que aquello para lo que encontramos palabras es algo ya muerto en nuestros corazones.

MIRIAM 
(Sorprendida.) Anda, niña, tómate la pastillita.

ISRAEL 
(Divertido.) ¿Ves cómo deberías leer menos? Todos los excesos son malos.

BÁRBARA
Acuérdate de eso cuando empieces con los gin tonic en casa de Raúl.

ISRAEL 
¡Qué mala eres! Te lo digo en serio. Lees cosas que no te producen ningún placer. ¿Qué sentido tiene retorcerse así el alma?

BÁRBARA
Es parte de un experimento. La retuerzo hasta su límite para que al soltarla gire como la hélice de un fueraborda y mi cuerpo se ponga en marcha.

ISRAEL 
¡Qué espectáculo! (Ríe.) Lo que deberías hacer es leer a mi amigo Ernesto. Creo que el público devora sus libros.

BÁRBARA
De hecho también se lo han comido a él.

MIRIAM 
Yo me he comprado el último en el Carrefour.

ISRAEL 
¿Qué hay de malo en que un artista conecte con su público? Si el arte fuera algo que solo complaciera a uno mismo aquí tu marido sería Miguel Ángel. (Se ríe de su propio chiste.) Se ha vuelto a divorciar. ¿No sería estupendo que se liara con mi hermana? Ella se relajaría y a mí me vendría de perlas para la campaña.

BÁRBARA
¡No hables tanto, cariño, o te quedarás sin palabras para tus discursos!

ISRAEL 
Bueno, para eso te tengo a ti. Eres mi línea de pensamiento, ¿no?

BÁRBARA
(A MIRIAM.) ¿Has visto a Miquel?

MIRIAM 
Esta mañana cuando se fue a trabajar.
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