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Siete perspectivas de JUANJO ESCRIBANO...


UNA LECTURA PARA LOS MOMENTOS DE OCIO
Cualquier obra de Eduardo Mendoza. Increíble. En general me gusta mucho la novela. Es ideal para momentos de relax.
TU MEJOR ARMA PARA LA ESCRITURA
Mezclar la imaginación con la realidad. Una realidad de ficción, si se me permite decirlo así, por lo menos para empezar. Luego que salga el sol por donde quiera.
UN MÉTODO PARA ESCRIBIR
Lo ideal es la constancia, ser metódico. Escribir, escribir y escribir. Se puede escribir de memoria también, mientras caminas por la calle, o estás en un atasco. Yo lo hago.
ORDEN O CAOS
Caos ordenado, o tal vez orden caótico. No sabría decir. Supongo que en el «justo medio» estará la virtud.
UN LUGAR PARA RETRATAR EN UNA NOVELA
Cualquiera. Una buena descripción puede convertir en bello el lugar más terrible. De todos modos tengo ganas de retratar Madrid, sobre todo el centro, con sus calles anárquicas, y sus rincones. También le debo una a mi querido Valsaín, La Granja y Segovia.
UNA PALABRA PREFERIDA
Últimamente le estoy cogiendo cariño a los insultos «elegantes»: cretino, necio, inepto... No sé por qué...
ORDENADOR O BOLÍGRAFO
Depende del momento. Para textos muy breves, o poesía, prefiero el bolígrafo. Para relatos más largos me inclino por el ordenador.

...Y un recorrido personal

EA - Desde tu perspectiva de escritor novel, ¿qué les dirías a aquellas personas que están empezando a escribir?

JE - Que no lo dejen, que sigan. Que escriban mucho y, sobre todo, que lean mucho más. También me parece importante soñar, pero con los pies en la tierra. Sé por propia experiencia que hay días que lo mandarías todo al carajo, que dan ganas de dejar de escribir. Piensas :”que escriba otro”. Es inevitable. Esos días también hay que escribir, o al menos intentarlo. Puedes usar esos sentimientos para crear algo bello.

P.- Después de tu primera experiencia editorial, ¿animarías a las nuevas promociones literarias a que se animen a dar a conocer sus textos a los editores?

R.- Por supuesto. Uno escribe para ser leído. Lo contrario no tiene sentido, al menos para mí (hablo siempre de literatura, o de intentos literarios). Las editoriales son, hoy por hoy, la principal vía de distribución literaria. Es verdad que se están abriendo otras formas de distribución, pero la editorial, en teoría, debe aportar algo más que la visión de negocio, debe ser también núcleo, centro neurálgico de la cultura de un país.

P.- ¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el mundo literario?

R.- Lo de escribir viene de lejos, de antes de publicar con Antígona. Recuerdo que en la universidad escribí algunos relatos que gustaron entre mis compañeros. Luego, en dos mil cinco, cuando me mudé a Huesca por trabajo, empecé a escribir más a menudo. Abrí un blog, que era la única manera que tenía entonces de que me leyeran, al menos mis amigos. Cerré ese blog, abrí otro, lo cerré... No podía pasar más de dos semanas sin escribir. Hice algún experimento en internet, publicando por capítulos, y había varias personas enganchadas. Eso me animó a seguir. En dos mil nueve cogí algunos de los relatos y se los envié a Concha (Ediciones Antígona), le gustaron, y me propuso la publicación. De ahí salió Días.

P.- ¿Qué te llevó a escribir?

R.- Escribo porque me gusta, y porque siento la necesidad de contar historias para que otros las lean. No puedo evitarlo, es una necesidad que surge de dentro. Además siento cierta admiración, y a ratos envidia, por los grandes maestros, capaces de mover los sentimientos a partir de las palabras. Intento imitarles, y a veces hasta consigo no hacer el ridículo.

P.- ¿Cómo es tu proceso creativo?

R.-No siempre ocurre igual. A veces la idea surge de un evento cotidiano. Otras veces surge al leer, al ver cine, al ver teatro... Normalmente no invento la historia completa, sino que empieza de algo muy pequeño, un personaje, un lugar... De ahí empiezo a construir la historia. Lo que está claro es que la inspiración no viene sin esfuerzo. Hay que sentarse y trabajar la idea. Bueno, sentarse o hacer el pino, como más cómodo se esté, pero sin esfuerzo y concentración no hay nada.

P.- ¿Cuáles son tus motivaciones?

R.- Varían tanto como el tiempo. Supongo que según voy escribiendo, a medida que voy leyendo más, y voy aprendiendo, voy cambiando, y conmigo mis motivaciones. Difícil pregunta...

P.- ¿Hay algún escritor favorito en tu baúl literario?

R.- Me encanta Eduardo Mendoza, y soy admirador de Tolkien. Tengo especial afecto por Baroja. También las novelas de Pérez-Reverte me han acompañado durante muchos años. Me gustan mucho, sobre todo su saga de Alatriste. De todos modos, me parece vergonzoso no incluir a los grandes, a Lope, a Quevedo, a Bécquer, a Cervantes... Esos no es que sean favoritos, es que son los mejores.

P.- Tu primera obra es un conjunto de relatos breves recogidos bajo el título de Días, ¿la obra es un caleidoscopio de experiencias personales o son momentos anónimos en los que cualquiera puede sentirse identificado?

R.- Uno escribe con lo que tiene, con lo que ha leído, con lo que ha visto, con lo que ha vivido... Desde ese punto de vista, de algún modo, cualquier obra tiene, en cierta medida, una carga personal importante, ya sea en el plano real o en el de la ficción. No obstante, ninguno de los relatos de Días es completamente personal, ni exclusivo. De hecho no son vivencias personales. Algunos relatos están basados en algo que me pudo ocurrir a mí, o que vi, pero en general son ficción y cualquiera puede sentirse identificado.

La mayoría son escenas cotidianas, del día a día, así que no es difícil sentirse identificado. Como anécdota diré que varios lectores me han comentado precisamente eso, que se sentían identificados, que sentían una especie de catarsis. Es bonito cuando te dicen algo así.

P.- ¿Quién puede leer este libro, entonces?

R.- Cualquier persona. Además el lenguaje que empleo no es elevado, ni utilizo construcciones demasiado complejas. Es una condición indispensable: el lenguaje empleado debe ir acorde al espíritu de la obra.

P.- En estos pequeños retazos cotidianos nos encontramos relatos que van del realismo al cuento de terror, ¿con qué tipo de literatura te encuentras más cómodo: la realista o la literatura de ficción?

R.- Voy cambiando de un género a otro, supongo que dependiendo de los factores externos. De cualquier modo, creo que el realismo no está reñido con la ficción. Un escenario completamente realista puede alojar una ficción. Aunque últimamente lo que más escribo es ficción.

P.- ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios con Ediciones Antígona?

R.- Durante estos últimos meses he trabajado en dos nuevas obras: El misterioso caso del hombre sin nombre, y El misterioso caso del robo del tiempo. Son dos relatos cómicos, casi disparatados, protagonizados por el mismo personaje, el inspector don Tomás Villaociosa de la Endrina. Esta vez he tratado de hacer reír al lector y proponerle una obra de lectura rápida, entretenida. Espero que ambas puedan ver la luz este verano.

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